Violencia Doméstica
VIOLENCIA DOMÉSTICA
La violencia doméstica es un tipo de abuso. Por lo general, implica un cónyuge o pareja, pero también puede ser a un niño, pariente mayor u otro miembro de la familia.

La violencia doméstica puede incluir:
- Violencia física que puede conducir a lesiones como moratones o fracturas de huesos
- Violencia sexual
- Amenazas de violencia física o sexual
- Abuso emocional que puede llevar a la depresión, ansiedad o aislamiento social
Es difícil saber exactamente qué tan común es la violencia doméstica, ya que las personas a menudo no la denuncian. No hay ninguna víctima que se considere típica. Sucede entre personas de todas las edades. Afecta a todos los niveles de ingresos y educación.
El primer paso para obtener ayuda es decírselo a alguien de confianza.
La violencia puede tomar diferentes formas:
- Agresión verbal o emocional, insultos, gritos, críticas sobre su forma de ser, de vestir, de expresarse
- Amenazas con palabras o gestos contra usted, sus hijos, familiares, o mascotas.
- Agresión física, golpes, empujones, bofetadas, patadas, estrangulaciones.
- Agresión sexual. Forzar a tener relaciones sexuales o exigir actos sexuales que usted no desea.

- Destrucción de objetos en la casa de muebles, ropa, etc.
- Control económico. Le niega acceso a las cuentas bancarias, al coche o le obliga a rendirle cuentas de sus gastos.
- Aislamiento. No le permite ver a su familia o amistades, comienza una campaña contra ellos y cada vez que quiere ir a verlos le presiona en contra, controla el teléfono, lee su correo.
Podríamos acotar las vías de Maltrato en varias direcciones de. padres a hijos, hijos a padres, niños a niños, sociedad a padres e hijos e instituciones. Los niños y jóvenes son mayoritariamente víctimas de malos tratos. En ocasiones actúan como verdugos con sus progenitores.
Respecto a las Conductas que muestran los Menores podemos agruparlas en varias categorías.
- Tiránicas.
Son aquellas cuya finalidad es causar daño y/o molestia permanente. La incomprensión como axioma.
Se utiliza la amenaza y/o agresión para dar respuesta a un hedonismo y nihilismo creciente.
Culpabilizar y Eludir responsabilidades a uno de los mecanismos fundamentales.
- De utilización.
Se utiliza al Padre en usufructo o el "cajero automático", la denuncia infundada y el "Chantajear" y hacer copartícipe de "trapicheos" (droga...).
- De despego.
Respecto al Perfil, se trata de un menor varón (1 de cada 10 son chicas) de 12 a 18 años (con una mayor prevalencia del grupo 15-17) que agrede primordialmente a la madre. Adolecen hasta del intento de comprender qué piensa y siente su interlocutor "domado". Poseen escasa capacidad de introspección y autodominio "me da el punto/la vena..." Los Tipos caben diferenciarse en:
- Hedonistas-Nihilistas, el más amplio en número. Su principio es "primero yo y luego yo", unos utilizan la casa como hotel (los fines de semana los pasan fuera), entienden que la obligación de los padres es alimentarles, lavarles la ropa, dejarles vivir y subvencionarles todas sus necesidades o mejor dicho demandas. El no cumplimiento de sus exigencias supone el inicio de un altercado que acaba en agresión. En gran número no realizan ninguna actividad educativa o formativa, se levantan a las 13 horas, comen, descansan con una reparadora siesta y "a dar vueltas con los colegas". Se implican con grupo de iguales de conductas "poco aconsejables". En síntesis y literalmente hacen lo que quieren.
- Patológicos, bien sea por una relación amor-odio, madre-hijo. Otro determinante es la dependencia de la droga, que impele al menor a robar en casa desde dinero para comprar sustancias psico-trópicas de diseño, hasta la cadena musical para adquirir otros tóxicos como inhalantes volátiles tipo pegamentos con tolueno.

- Con violencia aprendida, como aprendizaje vicario desde la observación, ya sea porque el padre (por ej. alcohólico) también pega a la madre. Cuando su edad y físico lo permiten "imponen su ley" como la han interiorizado.
Todos los tipos tienen nexos de confluencia, tales son: Los desajustes familiares, la "desaparición" del padre varón (o bien no es conocido, o está separado y despreocupado, o sufre algún tipo de dependencia o simplemente no es informado por la madre para evitar el conflicto padre-hijo, si bien la realidad es que prefiere no enterarse de lo que pasa en casa en su ausencia). No se aprecian diferencias por niveles socio-económico-culturales.
Hay miedo, distintos miedos.- El del padre a enfrentarse con el hijo, el de la madre al enfrentamiento padre-hijo. La dureza emocional crece, la tiranía se aprende, si no se le ponen limites, hay niños de 7 años y menos que dan puntapiés a las madres y estas dicen "no se hace" mientras sonríen.
Los menores son conscientes de que obran mal, que su forma de conducirse es reprobada por todos. Hemos de Educar a nuestros jóvenes y desde su más tierna infancia, hay que enseñarles a vivir en sociedad. Por ello han de ver, captar y sentir afecto, se les ha de transmitir valores como el amor por la vida y la solidaridad, se les ha de ilusionar. Educar en el respeto, en la capacidad de diálogo y debate. Desarrollar la deseabilidad social. Hay que aportarles un bagaje de habilidades sociales para solucionar problemas interpersonales, como es saber aceptar y reconducir la frustración, diferir las recompensas y respuestas, anticipar consecuencias de los actos realizados.
Como conclusión y partiendo de que la etiología de la violencia paterno-filial en ninguno de los sentidos es cromosómica, estimamos poder convenir que se trata de una educación (si así puede llamarse) familiar y ambiental distorsionada que aboca en el más paradójico y lastimero resultado, dando alas a la expresión.- Cría Cuervos...
Javier Urra Portillo
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